Una vez más, hay algo que -antropológicamente- canta La Traviata en el anuncio de la Lotería de Navidad. Y esta vez no es la Montse. Como ya hicimos el año pasado, queremos ofrecer un breve comentario sobre el spot del sorteo navideño de este 2014.

Ocurre con este anuncio como con las personas. Su mayor enemigo no son los agentes externos (la crisis o las más que justificadas acusaciones de sensiblería barata). Su mayor enemigo es él mismo. Y ocurre así en dos sentidos: el técnico y el antropológico.

En el aspecto técnico vemos una imagen muy buena y una música emotiva. Pero como en la mayoría de relatos fílmicos en idioma español con el sello de la península (a excepción de REC) el pretendido realismo del anuncio se pierde por motivos interpretativos. No obstante, el prota, que es el importante, está muy bien. Pero hay que ver el resto de vídeos para comprender esto. Este año han producido ocho pequeños relatos que tienen algún vínculo con el anuncio oficial.

Lejos de lo que podamos pensar, en una sociedad “democrática” como la nuestra, lo que más suele gustar son los tópicos. No nos engañemos. Es así. Y este anuncio tiene muchos, pues una forma segura de tocar el corazoncito de la masa es recurrir a lugares comunes. En el caso del anuncio de este año es claro: hombre cincuentón en paro que no ha comprado la lotería del bar de toda la vida porque está pelado; encima toca la lotería y ocurren las situaciones habituales que se ven en televisión; un banquero montaraz quiere aprovecharse de la situación; una especie de bellaco con traje pretende expulsar del bar a quien en ese momento lo regenta, Antonio (que resulta ser un ente cuasiangélico); etcétera.

En cuanto al aspecto antropológico, lo que se ve en el anuncio es lo que toca: problemas que se solucionan con dinero. Punto.

Se trata de una solución muy parcial, no sólo desde el punto de vista cuantitativo (a pocos toca la lotería) sino desde el punto de vista personal (necesitamos algo más que respuestas puramente materiales). Pensemos en el relato Si tú supieras, una de las ocho historias complementarias. 

Su mensaje es el siguiente: “No te preocupes hija. Sabemos perfectamente que tu hermano es un mastuerzo desconsiderado. Pero ahora tenemos dinero para comprar lo que queramos (otro coche por ejemplo) y no andar preocuparnos por su educación, ni esforzarnos en ser más generosos ni en compartir lo poco que tenemos”.

De nuevo se muestra que lo determinante de nuestra felicidad o de nuestro compromiso con los demás o la solución de nuestros problemas será un factor externo a nosotros. Dicha idea supone una concepción muy pobre de la condición humana. Puede que incluso esté cargada de pesimismo, pues supone (más todavía en el caso de la lotería) que estamos vendidos por completo al azar. Casi lo arreglan con el lema: “El mayor premio es compartirlo”. Creo que tienen razón, pero no acaba de colar del todo por la falta de cohesión entre todos los mensajes.

Un año más somos conscientes del gran desafío que supone hacer una comunicación o un anuncio de la Lotería de Navidad que supere al calvo. Y no me refiero sólo al aspecto de la realización audiovisual o la música o la creatividad publicitaria. Me refiero a TODO. ¿Se puede presentar dignamente un producto como éste con honestidad y sin ofrecer una imagen materialista de la felicidad o del ser humano?

A pesar de lo que aparentemente pueda desprenderse de estas líneas, hay que felicitar a los creadores del anuncio, pues creo que sinceramente lo han intentado y lo que les ha salido está bien. Que Antonio, el dueño del bar, le reserve un décimo a Manu es uno de los aspectos más positivos de toda la campaña. Además, el anuncio ha gustado a muchos, por lo que por esa parte deben estar más que recompensados.

Finalmente, creo que sin lugar a dudas el relato más conseguido en todos los sentidos es el de la vendedora de lotería (El secreto).

Aquí podéis encontrar algunos datos sobre la producción del(los) anuncio(s).

Y aquí una historia un poco triste en torno a su producción pero que es una realidad habitual en el audiovisual español.

 

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Arturo Encinas

Arturo Encinas

Soy comunicador audiovisual, máster en Cinematografía y en Humanidades. Llevo vinculado a Apóstrofe desde 2011. He dirigido cuentas de clientes de diferentes sectores y desarrollado labores de community management, organización de eventos y marketing on line. Además, soy el responsable del área de producción audiovisual. En mi tiempo libre -ese que no tengo- me dedico al análisis cinematográfico.