Muchos aseguran que el nuevo anuncio de la Lotería de Navidad les ha traumatizado. A pesar de las paladas de nocilla arrojadas en las redes sociales en torno a la cuestión, algunos incautos nos empeñamos en verlo. Y quisiera decir algo que no se ha oído mucho: no me arrepiento de haberlo visto. En primer lugar, porque me he reído mucho. Y en segundo lugar, porque las ideas de fondo del anuncio nos dan noticia de nosotros mismos.

Es cierto que hay elementos del spot que nos incomodan. Los planos cortos de la gran Caballé producen rechazo. Las miradas de asombro de los espectadores nos desconciertan. Incluso nos percatamos de la falta de sentido en la que se enmarca toda la situación (a pesar de que se acoge a una serie de licencias narrativas propias del discurso publicitario grandilocuente de los últimos años).

No obstante, al margen de estos detalles, tenemos un anuncio redondo para la navidad (sí, con “n” minúscula) de 2013. ¿Por qué? Os invito a recordar el núcleo antropológico del anuncio: la letra de la canción.

Una luz te ilumina, mil campanas suenan ya.

Compartir nuestra suerte, regalar felicidad.

Despedir otro año más, saludar al que vendrá.

Aquí está la Navidad, pon tus sueños a jugar.

Son momentos de magia, de esperanza y de amistad.

Corazones que sueñan hoy se vuelven a encontrar.

Ilusión, fantasía y paz, en tu vida vuelven a brillar.

Aquí está la Navidad, pon tus sueños a jugar.

Brindaré porque todos tus deseos puedas conseguir,

soñaré con un mundo más unido y mucho más feliz.

Aquí está la Navidad, pon tus sueños a jugar (bis).

Estas palabras sustituyen a las originales de un conocido hit de Elvis. En este sentido, la banda sonora del anuncio es como nuestra navidad actual, que sustituye a la Navidad original para introducirnos artificialmente en un estado anímico impuesto por el calendario. El espíritu de nuestra navidad muestra deseos de alcanzar grandes ideales, pero de una forma a través de la cual nunca serán conseguidos más que en apariencia.

El mensaje del anuncio es redondo porque conecta con nuestra sensibilidad ambiental. La canción dice: Llega la Navidad, es decir, que, gracias a la lotería, tienes la oportunidad de ganar mucho dinero que te hará muy feliz; y si no te toca nada, relaxing cup of café con leche, no dejes de desearle lo mejor a todos y sigue haciéndote ilusiones. Esa es la idea. Pero dicha así suena mal. Hay que revestirla. ¿De qué? De muchas cosas. ¿Por ejemplo? Rodea el mensaje de palabras luminosas y relaciónalas con ambigüedad: “ilusión”, “fantasía”, “paz”, “brillar”, o ”feliz”. Eso funciona: relaciónate con palabras luminosas, que algo queda. También puedes hacer una versión orquestal de una melodía evocadora cantada por reconocidos artistas que generen simpatía. Además, el anuncio puede estar planteado poéticamente y realizado por el director Pablo Berger. El anuncio es bonito. Ya está. Fabuloso. No pretende ser otra cosa más allá de la mera superficie estética que propone. Al igual que nuestra navidad.

Hace cuatro mil años, por estas fechas, el hombre arcaico miraba al cielo esperando que los dioses de la lluvia y el sol no le hicieran mucha faena. Hoy, somos como la chica del final del anuncio de la lotería. En 2013 dirigimos nuestra mirada a no sé qué deidad representada en la “máquina de las bolas”, con un décimo entre las manos, esperando tener más suerte que el de al lado. Y vivimos con la ilusión de que el dinero nos va a “regalar felicidad”.

 Para los -insensatos- que no lo han visto y para los que quieren verlo de otra forma.

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Arturo Encinas

Arturo Encinas

Soy comunicador audiovisual, máster en Cinematografía y en Humanidades. Llevo vinculado a Apóstrofe desde 2011. He dirigido cuentas de clientes de diferentes sectores y desarrollado labores de community management, organización de eventos y marketing on line. Además, soy el responsable del área de producción audiovisual. En mi tiempo libre -ese que no tengo- me dedico al análisis cinematográfico.