Pobre, lo primero que pensé cuando leí la noticia sobre la oveja perdida australiana con cuyos 40 kg de lana se pueden hacer 30 jerseys pensé: “Pero si no se le ven ni los ojos, está cegada por la cantidad de lana, esto sí que es andar como oveja sin pastor”. 

La noticia tiene su origen en Camberra a principios del mes de septiembre y desde entonces no hago más que encontrar similitudes entre la situación del animal “que se despistó” y acabó con una carga excesiva sobre sus espaldas, con la de muchos responsables de empresas e instituciones que a estas alturas de septiembre ya tienen una lista de “tareas pendientes” de poner en marcha y no encuentran momento para hacerlo. (Antes de las vacaciones esas mismas tareas pasaron a la lista “Para la vuelta, que estaré más despejado”).

El perfil de profesional de estos responsables que a estas alturas del mes ya están agobiados, está claro: responsable o director de un área de empresa de cualquier sector que no tiene sus responsabilidades bien definidas y al que “le caen todos los marrones inciertos“, esos que suenan a desarrollo de la marca, reputación corporativa, marketing de contenidos o similar. Él mismo (o ella) saben que su página web necesita un lavado de cara; que es hora de invertir un poquito en el desarrollo de redes sociales; que hay que canalizar con tiento la estrategia de RSC; que todo comunica (luego tienen que cuidar mucho los eventos que organicen) y que alguien debería enviar una nota de prensa porque… ¡todas estas acciones son fundamentales para que su empresa crezca!

“Lo sé, lo tengo que ver pero ahora mismo estoy cerrando con un cliente varios proyectos”; “tienes razón pero no puedo añadir ni un minuto más a mi día”; “Sí, es una necesidad ineludible pero hasta dentro de dos meses no puedo planteármelo (eso sí, lo dejo marcado con una estrella en el calendario)… ¿A que habéis escuchado comentarios similares?

Desde aquí, para todos aquellos profesionales que ya os encontréis superados por la avalancha de temas pendientes que no se corresponden exactamente con vuestra especialidad pero que os toca asumir (porque no hay nadie más, vaya) os ofrezco una solución eficaz: la delegación de tareas en manos de expertos.

Dar autonomía en el desarrollo de tareas equivale a un balón de oxígeno para las personas. Esta delegación de tareas supone en muchos casos externalizar servicios como los que ofrecemos en Apóstrofe Comunicación.

Por supuesto es importante analizar los resultados y exigir responsabilidades pero cuando la relación entre ambas partes, cliente y empresa de servicios es fluida, sincera y transparente, el éxito está casi garantizado. Identifiquemos los objetivos entre ambas partes, propongamos una estrategia y, si nos ponemos de acuerdo, empecemos a trabajar, sin más dilación.

Apóstrofe propone planes a medida

Apóstrofe propone planes a medida

 

The following two tabs change content below.
María APTF

María APTF

Fundé Apóstrofe en 2009, tras 12 años de experiencia en agencias, para proporcionar la máxima calidad en los servicios ofrecidos, a través de la identificación total del equipo con el cliente. Soy periodista, filóloga y máster en estudios literarios. Considero que la comunicación, la educación y las humanidades son la clave para cambiar el mundo.