Muchos no estamos preparados afectivamente para Facebook. E intuitivamente sabemos que algunos de nuestros “amigos” de Facebook tampoco. No saben utilizarlo. Y con ello no me refiero a cuestiones técnicas tales como darle al botón de publicar o subir una fotografía. Estoy hablando del criterio.

Pongamos un ejemplo. Un amigo nuestro publica en su muro: “Joder, menuda mierda“. Así. Tal cual. En pocos minutos el post se llena de comentarios como estos: “Tranquilo, todo pasa 😉“, “¿hay algún problema?“,”Fulanito, ¿tas bien? Hace mucho q no nos vemos. A ver si quedamos“, “¿qué te ha pasado?” Al cabo del rato el autor del post responde: “Nada, cosas mías“.

¿Perdón? “¿NADA, COSAS MÍAS?” ¿Y lo pones en Facebook para que lo veamos todos? ¿Es que quieres llamar la atención de 345 personas para que sepamos que estás mal? Pues lo más seguro es que sí. Este hecho es obsceno porque lo que se muestra está fuera de escena, no corresponde mostrase en estas circunstancias. Las obscenidades revelan una afectividad desordenada que no sabe qué lugares y momentos son los indicados para manifestar ciertos contenidos de determinada manera.

Es sorprendente que se compartan cosas tan íntimas en Facebook ante una audiencia de cientos de “amigos”. No nos engañemos, muchas de las cosas que vemos escritas en Facebook sabemos que no nos serían dichas a la cara jamás. La peña se transforma cuando escribe en Facebook. Y lo sabes. Y es raro que te pasas. Qué me dices de esas reflexiones de carácter intimísimo que a la segunda línea te hacen pensar: “esta se ha enfadado con Fulanito y quiere que todos lo sepamos indirectamente…”

Estos comportamiento -y otros- revelan la realidad de personas con carencias afectivas. Todos en mayor o menor grado tenemos estas carencias. Y Facebook no es el mejor lugar para darles rienda suelta.

Cuando publicas “Joder, menuda mierda” y respondes a los comentarios con “Nada, cosas mías“, seguramente, estás intentado llamar la atención porque te sientes sólo o ignorado. También es posible que estés gastando una broma, pero prefiero no meterme ahí. Otros piensan que el número de “Me gusta” en las fotos que suben o en los comentarios que dejan es la radiografía incuestionable que refleja lo que les quiere la gente. Falso.

Estamos en el punto de comprender Facebook, no como un divertimento o vete tú a saber qué, sino como una herramienta valiosa de información  y relación (adaptadas al medio, es decir, entendidas de manera algo limitadas).

Nuestra relación con Facebook es otra demostración de cómo las bondades de las nuevas tecnologías de la comunicación dependen sobre todo de nuestra relación con ellas. Sé que esto es tópico y evidente, pero creo que nunca está de más recordar que la tecnología por sí sola ni se da sentido ni nos hace mejores.

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Arturo Encinas

Arturo Encinas

Soy comunicador audiovisual, máster en Cinematografía y en Humanidades. Llevo vinculado a Apóstrofe desde 2011. He dirigido cuentas de clientes de diferentes sectores y desarrollado labores de community management, organización de eventos y marketing on line. Además, soy el responsable del área de producción audiovisual. En mi tiempo libre -ese que no tengo- me dedico al análisis cinematográfico.