La diferencia entre ser listo y ser inteligente no siempre está del todo clara, pero no hay nada ni nadie que se salve de ser desmenuzado, analizado y exprimido durante una conversación profunda en una terraza de verano, con no más de 4 amigos, un buen tinto de verano, una tapa del mejor embutido y unas velas. Desde aquí os retamos a que lo intentéis.

¿Qué es mejor ser listo o inteligente? Esta cuestión siempre surge tras haber mantenido una conversación previa acerca de alguien que ha actuado de una de las dos maneras… ‘y lo sabes’…-como diría Julio Iglesias-. Existen personas que son listas y personas que son inteligentes. ¿Puede darse el mismo fenómeno en un mismo ser?  Sí, aunque en ningún caso será al 50 por ciento, siempre habrá una influencia mayor de una  de estas dos aptitudes o cualidades.

El listo es aquel tipo que acaba cogiendo el último helado de chocolate que tú querías de un bol lleno de todos los sabores y modalidades que existen en el mundo, así sin que te de tiempo ni a respirar; el que en un semáforo en rojo, coloca el coche un poquito más allá de la línea blanca para salir disparado el primero cuando se ponga en verde; el que coge la mesa del restaurante por la que tú llevas esperando media hora, durante la fracción de segundo en la que has girado la cabeza para observar la buena pinta que tiene el plato que lleva el camarero a alguna de las otras mesas, etc.  Es posible que este tipo se encuentre a caballo entre el listo y el listillo, ahí está, rozando el límite. Hay diferencias entre uno y otro, sin embargo, tienen algo en común van 30 pasos por delante de los demás y lo hacen con tanta habilidad y salero que no reciben reprimenda alguna. Una persona lista es la superviviente de la selva, la que sale ilesa de cualquier contratiempo y encuentra una solución rápida y eficaz ante un problema inesperado.

Ya lo dice la Real Academia de la Lengua Española (RAE): lista es una persona sagaz, astuta y hábil. Por lo general, las relaciones públicas son el puntal de una persona con esta cualidad. Tiene carisma, gracejo, cae bien e incluso, a pesar de dejarte sin helado, pisar rueda y quitarte tu mesa del restaurante, consigue que desees tener un asiento a su lado en una comida de amigos, antiguos alumnos o navidad. Como dijo Sebastián Puig en un artículo acerca de este tema publicado en El País: ‘Por decirlo de una forma sencilla: es habilidoso para  la vida. No analiza tanto y se dirige a la meta con prontitud. Quiere resultados a corto plazo’.

La persona inteligente, en cambio, es aquella que tiene un coeficiente intelectual superior a la media, una envidiable capacidad para hacer comprensible lo que parece imposible de abordar – como la famosa Crisis Ninja de Leopoldo Abadía -, el que interrelaciona varias cuestiones o realidades aparentemente inconexas y llega a conclusiones de lo más verosímiles, a las que jamás habrías llegado por ti mismo. Es aquella persona que necesita comprender, profundizar, asumir e interiorizar algo para después actuar:  ya sea un buen libro de filosofía, un cambio de plan a última hora o decidir entre una comida u otra. No  significa esto que el inteligente sea una tortuga en la toma de toda decisión, porque para eso tiene un coeficiente intelectual por encima de la media, pero lo que sí es cierto es que dispone de muchos más datos alojados en su mente que debe analizar antes de resolver cualquier situación. Escucha, observa, reflexiona y después ofrece una conversación de lo más brillante y refrescante.

Para visualizar este tipo de cualidades del ser, vamos a asociar al listillo, al listo y al inteligente con algunos personajes conocidos.

LISTILLO: Aquel que presume de saber mucho, según la RAE. Un claro ejemplo de este tipo de personas podría ser Bart Simpson. Aquel que cree sabérselas todas y en multitud de ocasiones acaba agachando la cabeza.
LISTO: Aquel que es sagaz, astuto y hábil, según la RAE. El doctor House sería un claro ejemplo de mezcla de ser listo e inteligente a la vez, aunque dispone de un mayor porcentaje de la primera cualidad.
INTELIGENTE: Aquel que posee o denota gran capacidad intelectual, según la RAE. Einstein poseía una de las mentes más privilegiadas que han existido y disfrutaba de esa capacidad de hacer fácil y accesible lo complicado.

 

Podríamos seguir desgranando las habilidades, aptitudes y actitudes de cada una de estas dos modalidades del ser, pero no acabaríamos nunca. Una de las diferencias más claras entre el listo y el inteligente, que se desgrana de lo expuesto, está en que al listo le basta con encontrar una solución, mientras que el inteligente necesita encontrar la mejor solución.  Si alguno quiere profundizar más en el tema os dejo el artículo de Sebastian Puig al que he hecho mención antes: ¿Qué diferencia hay entre listo e inteligente? Y aquí va la tarea para estas vacaciones: ¿a quién prefieres a una persona lista o inteligente? más complicado todavía  ¿te consideras una persona lista o inteligente? Ya tenéis tema de conversación para ese plan de terraza, no más de 4 amigos, tinto de verano, embutido y velas. ¡Felices vacaciones!

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Patricia M. Mecerreyes

Patricia M. Mecerreyes

Periodista con ilusión por comunicar historias humanas de calado social y experiencias vitales que lleguen al corazón. Soy una profesional polivalente y creativa, organizo eventos, desarrollo labores de community managment, colaboro en programas de radio y dirijo cuentas de clientes de diversos sectores. Especializada en comunicación social e información vital para el hombre. Disfruto de la lectura, los viajes, las conversaciones que te hacen pensar y las personas que demuestran su fidelidad.