En la línea de los apuntes sobre Iron-Man y Capitán América en el cine, hoy comparto con vosotros tres aspectos narrativos de gran relevancia ideológica en las películas de los X-Men.

1 – Destrucción del otro /vs/ apertura al otro. 

El otro, o es un problema, o es un regalo. Así de radicalmente opuestos son los planteamientos de los mutantes Eric Lensherr/Magneto y Charles Xavier/Profesor X. Ambos buscan vivir en paz pero a través de medios opuestos. El primero, el “supervillano”, quiere imponer la paz anulando al otro. El segundo, el superhéroe, desea construirla contando con la libertad de los otros.

El personaje de Magneto está marcado por una infancia oscura y traumática. Ha crecido en guerra con los otros. Para él la existencia es un enfrentamiento entre intereses irreconciliables. En su visión del mundo la existencia de perdedores y oprimidos es inevitable.

Magneto extorsiona a un banquero con el fin de conseguir información (X-Men: First Class).

Magneto extorsiona a un banquero con el fin de conseguir información (X-Men: First Class).

El Profesor X creció en el seno de una familia pudiente y tuvo una infancia relativamente pacífica. Constantemente apreciamos en él el anhelo de encontrarse con el otro: “adopta” a Raven Darkholme/Mística; le encantan las fiestas y los ligues; y dirige una escuela para jóvenes mutantes.

El Profesor X, sabiamente, muestra grandes deseos de encontrarse con esta chica (X-Men: First Class).

El Profesor X, sabiamente, muestra grandes deseos de encontrarse con esta chica (X-Men: First Class).

2 – Defensa de la ciudad como símbolo de los valores democráticos. 

En las películas de X-Men, como ocurre en al mayoría de filmes de “supergrupos”, los combates se desarrollan preferentemente fuera de la ciudad (un lago, un monte, una isla, etc.). Así se muestra que en la integridad de la ciudad está  representada la garantía de los valores democráticos “estadounidensemente” entendidos.

El Profesor X y Magneto hablan implícitamente sobre la democracia en un Capitolio vacío (X-Men: First Class).

El Profesor X y Magneto hablan implícitamente sobre la democracia en un Capitolio vacío (X-Men: First Class).

No es caprichoso que uno de los principales objetivos de los “supervillanos” sea la destrucción de la ciudad y de sus ciudadanos. Ya hemos visto que Magneto quiere conseguir sus objetivos anulando la libertad del otro. Si los valores democráticos por excelencia son la libertad y la justicia, la destrucción física de la ciudad supone la destrucción simbólica de esos valores.

(Más sobre la ciudad en el cine de superhéroes: artículo corto digerible y artículo largo contundente).

3 – Sumisión al discurso de los medios de comunicación. 

Las películas de X-Men presentan a los medios de comunicación como la auténtica conciencia colectiva de la ciudad. Lo que aparece en televisión es sagrado. El acceso a la realidad, al mundo, es posible gracias a los mass media. Su discurso se asume acríticamente, podría decirse, desde una suerte de fideismo mediático.

Cuando en X-Men 2 (Bryan Singer, 2003) el hermano de Bobby Drake/Iceman le denuncia vemos guiños cinematográficos que nos dan a entender la poderosa influencia del discurso televisivo en esta decisión. Secuencias más tarde, rodeados por la policía, John Allerdyce/Pyro dirige a los cuerpos de seguridad estas palabras: “¿Han oído hablar en la tele de esos peligrosos mutantes? Pues yo soy el peor“. Así, para sembrar el pánico entre los gendarmes, Pyro invoca un tópico (des)informativo que paraliza a sus oponentes.

El querido hermano repelente de Bobby realiza una llamada de "aquí me pillas, secuestrado" a la policía (X-Men 2).

El querido hermano repelente de Bobby realiza una llamada de “aquí me pillas, secuestrado” a la policía (X-Men 2).

 

Considero que estos tres aspectos son fundamentales para entender el relato cinematográfico de los X-Men, pero seguro que se os ocurren otros aspectos que merece la pena reseñar. ¡No os cortéis en los comentarios!

 

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Arturo Encinas

Arturo Encinas

Soy comunicador audiovisual, máster en Cinematografía y en Humanidades. Llevo vinculado a Apóstrofe desde 2011. He dirigido cuentas de clientes de diferentes sectores y desarrollado labores de community management, organización de eventos y marketing on line. Además, soy el responsable del área de producción audiovisual. En mi tiempo libre -ese que no tengo- me dedico al análisis cinematográfico.