Uno de los primeros recuerdos que conservo sobre “particulares o colectivos ofendidos por una acción de comunicación” es el caso de Fanta y el escultismo. Hubo otros antes y más sonados, pero este es el primero que recuerdo de entre los que me llamaron la atención cuando se produjeron.

A algunos les pareció exagerado (los que no eran scouts y no tenían vinculaciones afectivas con ellos, claro está). A otros les pareció que era uno de estos casos en los que la libertad de expresión no puede cruzar ciertas fronteras, pues no es absoluta.

Nos recuerda Alfonso López Quintás que criticar los defectos de una persona o un grupo con indulgencia, esperando que sean capaces de mejorar, es un sano ejercicio de humor. No obstante, fustigar los fallos de alguien de forma mordaz, de modo que pueda menoscabar su dignidad y dañar su reputación no es humor: es sátira, en el mejor de los casos.

No es cierto que toda queja por un comentario en redes sociales tenga de fondo un verdadero caso de mal uso de la libertad de expresión por parte del demandado. Hoy, simplemente, somos increíblemente susceptibles y nos molestamos por todo. Esto contrasta grandemente, por otro lado, con las reivindicaciones de una libertad de expresión absoluta o el enaltecimiento de cabeceras semanales satíricas donde casi cada número es en sí mismo un dilema moral sobre la libertad de expresión.

Todo lo expuesto hasta ahora puede verse reflejado en la evolución de la actitud de ciertos “portavoces” en redes sociales. Pensemos concretamente en YouTube.

Es habitual que los usuarios escriban comentarios de este tipo como respuesta a los vídeos: “te has pasado”, “eso no es verdad”, “lo que has dicho me ofende”, “no todos los runners veganos de Wisconsin somos así”, etc. En ocasiones el autor del canal de YouTube contesta en el apartado de comentarios. Otras veces responde al comienzo de un vídeo. A veces, directamente, en un arrebato de higiene, pasa olímpicamente de los comentarios.

Es muy común que los youtubers, antes incluso de recibir el primer comentario, se disculpen por si alguien se siente ofendido. Los generadores de contenido de la red social están verdaderamente escarmentados. Hemos elegido un vídeo en el que esta práctica de la disculpa preventiva es tan asumida que está perfectamente integrada en el discurso habitual y casi no llama la atención. Véanse estos instantes para comprobarlo: 0:50; 2:00 y 7:55.

También es muy común que el youtuber, que sabe cómo es el nivel de susceptibilidad de los seguidores, se vea obligado a explicar al comienzo del vídeo que una cosa es lo que él ha dicho y otra lo que los usuarios piensan que ha dicho. Escúchese la intervención del minuto 2:33.

Sea como fuere, esta es una realidad bien extendida. Los creadores de contenido para redes sociales han de saber que se dirigen a un público con características… problemáticas:

1 – Hipersensibilidad.

2 – Fuerte sentimiento de pertenencia a un clan o tribu.

3 – Adolescentrismo.

4 – Pulgarcitismo (hiperdesarrollo de un dedo pulgar más rápido que el mejor superordenador).

Estas características de los usuarios y la población occidental en general no las enumeramos arbitrariamente. Los más ponderados estudios sociológicos, psicológicos y antropológicos lo revelan.

Hoy más que nunca urge una auténtica reflexión sobre los límites de la libertad de expresión y, a la vez, es necesaria una buena defensa del juicio respetuoso sobre la realidad. Las redes sociales suponen una parte importante de este campo de batalla. Recordemos que una cosa es defender a las personas (todas lo merecemos) y otra bien distinta defender las ideas (muchas de ellas deben ser convenientemente desenmascaradas).

 

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Arturo Encinas

Arturo Encinas

Soy comunicador audiovisual, máster en Cinematografía y en Humanidades. Llevo vinculado a Apóstrofe desde 2011. He dirigido cuentas de clientes de diferentes sectores y desarrollado labores de community management, organización de eventos y marketing on line. Además, soy el responsable del área de producción audiovisual. En mi tiempo libre -ese que no tengo- me dedico al análisis cinematográfico.