En comunicación, en general, no basta con la aplicación de reglas para conseguir nuestros objetivos. No basta con tener mucha tecnología, app´s, recursos, manual del buen engagement, aparatitos y conocer sus mecanismos. El comunicador no es un adorador de la técnica, sino su amigo. He aquí algo que, por analogía, puede expresar esta máxima de nuestro oficio.

El otro día quedé con Bonifacio, del cual ya os he hablado en alguna ocasión. Se trata de mi amigo extraterrestre. Me contó que, después del verano, una especie de sobrino suyo de origen terrícola le hizo una visita. El chaval le contaba emocionado que en agosto había aprendido a jugar al mus. Bonifacio, que es un auténtico sabio del mus, un jugador portentoso, quiso poner a prueba a su pariente. Consiguieron otra pareja y se pusieron a ello.

Tras diez minutos de partida, Bonifacio ya había hecho un análisis certero del asunto: “el chaval se sabe las reglas del mus; pero no sabe jugar al mus”. Tras los primeros envites a chica con dos ases, sota y cinco y otras fechorías semejantes, el muchacho confesó. Resulta que una mañana, tomándose un helado en la piscina, unos amigos sacaron la toalla y, con el bañador “to mojao”, se echaron una partida guarrindonga de mus. El sobrino de Bonifacio se interesó. Se acercó. Y mientras los otros jugaban, a él le explicaron las reglas del mus. Le pareció divertido. Al día siguiente le dejaron jugar. Le pareció todavía más divertido. Al tercer día no pudo asistir a la partida porque la familia volvía de vacaciones y no querían pillar atasco. Y, al cuarto día, le contó a Bonifacio que había aprendido a jugar al mus. Toma ya.

Aquello me recordó a mi oficio: la comunicación. Pensemos, por ejemplo, en la edición de vídeo. Más de uno cree que sabiendo cómo funcionan los programas de edición de vídeo es suficiente para asegurar que uno sabe editar vídeo. Pero no es cierto. Quien sólo sabe cómo funciona el programa de edición es como aquel sobrino que vuelve de vacaciones y dice que sabe jugar al mus porque le han enseñado en la piscina.

Lo nuestro no es una ciencia exacta. No basta con aplicar fórmulas, el factor humano no -siempre- admite fórmulas, al igual que nuestros contenidos. Eso es deshumanizante. Ocurre con el tratamiento de imágenes en movimiento, pero también con otros aspectos del mundo de la comunicación. En el caso del vídeo, es necesario conocer la retórica audiovisual (imaginad un libro muy gordo con muchos capítulos y muchos DVD´s con películas de Ford y Tarkovsky: eso es una breve introducción a la retórica audiovisual). Existen casos excepcionales de personas que tienen un don para la comunicación (Chiquito de la Calzada, por ejemplo; tendríamos que ponerle una plaza al lado de la de Emilio Castelar) y tan sólo necesitan conocer un par de cuestiones técnicas. Pero el resto de seres humanos tenemos que leer mucho, estudiar mucho, ver mucho y trabajar mucho. Y, a la hora de afrontar una nueva situación, con todo nuestro bagaje, pero sin camisas de fuerza, responder creativamente.

En fin, en el mus, como en la comunicación, si te lo quieres pasar bien, es mejor asegurarte de que vas a jugar con alguien que sabe jugar de verdad.

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Arturo Encinas

Arturo Encinas

Soy comunicador audiovisual, máster en Cinematografía y en Humanidades. Llevo vinculado a Apóstrofe desde 2011. He dirigido cuentas de clientes de diferentes sectores y desarrollado labores de community management, organización de eventos y marketing on line. Además, soy el responsable del área de producción audiovisual. En mi tiempo libre -ese que no tengo- me dedico al análisis cinematográfico.