Antes de entrar en materia, voy a aclarar lo que es el mundo ‘wonderfuliano’. Dícese de aquella sociedad en la que los pajaritos cantan, las nubes se levantan, las personas no caminan sino que saltan, las sonrisas perpetuas afloran, el espíritu triunfador no descansa, la palabra ‘imposible’ está vetada, la tristeza produce sarpullidos y la felicidad es la soberana del reino .

Hoy se celebra el día del libro y de San Jorge. Uno de los libros que más me han marcado y que, a pesar de mi frágil memoria, sigo recordando es Un Mundo Feliz de Aldous Huxley.  No es por las drogas, el automatismo, las castas -tan de moda actualmente-, ni por la deshumanización, aunque todo está interrelacionado. Tiene que ver con la elección libre de eliminar la facultad de sentir alegría o dolor, en favor de vivir en lo que se presupone o se define erróneamente como una felicidad estable.

Me explico, resumiendo mucho, Un Mundo Feliz muestra una sociedad futurista en la que sus ciudadanos creen haber dado con el truco para alcanzar un estado de felicidad eterna. El método consiste en anular la conciencia de las personas a través del soma, una droga, y anular cualquier sufrimiento que conlleve la toma de decisiones, de ahí que la vida se dé en una probeta y de ahí que cada ser humano nazca desligado de cualquier figura paterna o materna. La vida de todas las personas que conforman esta sociedad futurista viene determinada por un sistema de castas y su única misión es servir a la sociedad abandonando el valor de la persona con nombres y apellidos. Llegados a este punto sería difícil distinguir entre uno de estos seres humanos y un robot japonés último modelo.

Lo que me produce fascinación y me entristece al mismo tiempo de este libro es que por mucho que pase el tiempo… siempre está de moda, o peor, cada día es más actual. Todo queda supeditado a la obligación impuesta de ser permanentemente feliz, algo que está a la orden del día. Todo en la  vida tiene que ir viento en popa a toda vela. Por eso no es casualidad que vivamos en la era del estrés. ¡Qué tensión! Si no eres el número uno, eres un fracasado y lo peor, ¡no puedes ser feliz!

En este vídeo se explica de modo claro y divertido:

El sufrimiento es un sentimiento vetado hoy en día, es más, esta corriente de felicidad impuesta no nos permite ser felices a pesar del sufrimiento y eso nos ahoga. Habría que gritar a los cuatro vientos: ¡NO PASA NADA POR SUFRIR! ¡NO TENGÁIS MIEDO!

¡’Feliz’ día del libro y de San Jorge! A pesar de que no todo vaya bien (que es lo normal).

P.D.: Si no habéis leído el libro os lo recomiendo, es una novela breve y amena.

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Patricia M. Mecerreyes

Patricia M. Mecerreyes

Periodista con ilusión por comunicar historias humanas de calado social y experiencias vitales que lleguen al corazón. Soy una profesional polivalente y creativa, organizo eventos, desarrollo labores de community managment, colaboro en programas de radio y dirijo cuentas de clientes de diversos sectores. Especializada en comunicación social e información vital para el hombre. Disfruto de la lectura, los viajes, las conversaciones que te hacen pensar y las personas que demuestran su fidelidad.